Uno de los problemas habituales en el mundo laboral es el relacionado con el liderazgo y amistad, ya que en muchas ocasiones las delgadas líneas que regulan el comportamiento se traslapan con mucha facilidad provocando más de un problema a las partes involucradas en el trabajo.
Es por eso que, cuando se trata de ser amigable sin ser un amigo la persona que realiza las tareas de jefatura/supervisión o pretende ejercer liderazgo debe considerar algunos puntos clave que se basan en la manera en que se debe tratar con cada uno de los miembros del equipo de trabajo y como es necesario hablarles directamente y transmitir el mensaje de que son importantes de manera individual.
En ese sentido lo primero que se debe hacer es que los miembros de tu equipo de trabajo sientan que verdaderamente los conoces al menos un poco de cada uno, más aún si realmente quieres empoderarlos a través de tu liderazgo. Recuerda que será difícil que quieran hacer verdaderamente un buen trabajo si sienten que ni si quiera sabes quiénes son o como se llaman.
Otro punto clave es conocer uno que otro detalle de cada miembro de tu equipo, como sus nombres de pila, los de sus parejas y las edades de sus hijos, sus temas favoritos o actividades favoritas fuera del trabajo o de dónde provienen. Preguntar estos detalles pequeños hará que sientan que te preocupas por ellos y mucho más cuando por ejemplo te refieras a la esposa de uno de ellos por su nombre y no con frases como “como esta tu esposa” a diferencia de un “Miguel, como esta Verónica”
Finalmente, trata de llegar quince minutos antes a la oficina todos los días si realmente estás muy ocupado como para saludar a los miembros de tu equipo de trabajo. Esto te dará el tiempo para comenzar el día y no sentirte cansado cuando entres a la oficina todas las mañanas, lo cual generará más tiempo para los empleados.

